Un bed-restaurant en el barrio de las Letras

En el restaurante Mezklum de Madrid uno puede comer sentado en una silla, en un sillón, en una bancada, en un sofá o recostado en una cama. Mezclar las formas de sentarse ante un plato, pero también mezclar estilos culinarios, sabores, luces, colores y espacios

“La idea nace de las ganas de hacer un restaurante de tipo moderno, que tenga un estilo propio y con gusto por la gastronomía ‘de mezcla’”, explica Mario Pesquera, responsable del restaurante y padre de Carla y Paola Pesquera, verdaderas artífices de la idea. Las hermanas Pesquera se inspiraron en locales de otras ciudades, como Nueva York o Roma –donde existe un conocido restaurante de camas, el SuperBed–, asi como en la tradición de la restauración tailandesa, donde abundan los restaurantes de camas.

Mezklum, que abrió sus puertas el pasado mes de septiembre, está pensado para un público joven, abierto a nuevas propuestas, a un planteamiento ocioso a la hora de salir a cenar. En palabras de Mario Pesquera, “el perfil medio del cliente de Mezclum responde al de un cliente joven, de edad comprendida entre los 22 y los 40 años”. Un restaurante lúdico, cuyo espacio ofrece la posibilidad de divertir a los comensales, de cenar de una manera nueva, diferente y desenfadada. Quizá por ello la acogida del público ha sido, desde el principio, tan buena: “sobre todo los fines de semana, por la noche es cuando más gana el restaurante, por la luz, las camas, el ambiente. Los clientes suelen quedarse a tomar la primiera copa de la noche. Les resulta divertido toda esta mezcla de estilos”.

El nombre del restaurante hace alusión a la mezcla de hierbas que se usa en muchas recetas. Pero esa idea de mezcla, va más allá del nombre o de la propuesta puramente culinaria –Mezklum ofrece platos de distintos orígenes, apostando por la mezcla entre la cocina mediterranea y la oriental. El local, de quinientos metros, de líneas rigurosamente rectas, tonos claros, en el que domina el color blanco, combina diferentes espacios dando una imagen absolutamente moderna del espacio: del ambiente relajado que encontramos en el pasillo de entrada, pasamos a una serie de salones, como el salón de madera, el salon flotante o la zona de camas, donde uno puede comer recostado, cual romano en su triclinio. En la planta baja, una cueva abovedada, cuya fecha de construcción se remonta a varios siglos atrás, esta dividida en dos salones cuyo uso se reserva a eventos especiales o para los fines de semana, cuando el resto de la sala está llena. Lo que ocurre todos los fines de semana por la noche. Por su original decoración, que se debe al prestigioso estudio GV del arquitecto Nacho García de Vinuesa, centrada fondamentalmente en los juegos de luces de los “leds” (cortinas) que separan los distintos salones y ambientes del local y que cambian de color a lo largo de la noche, Mezcklum es un restaurante ideal para ir a cenar, mejor que mejor si reservamos un sitio en las camas (es la opción más divertida), y donde una vez terminada la cena podemos tomar la primiera copa de la noche.