Una buena y estrecha relación

El historicismo del siglo XIX se fusiona con la arquitectura y el diseño del siglo XXI en un conjunto armónico y contemporáneo pensado para que el cliente descanse y se renueve

El hotel Hospes Palacio de los Patos está ubicado en el núcleo histórico y económico del centro de la capital granadina. La cadena de hoteles Hospes, en su línea de recuperación del patrimonio arquitectónico, histórico y cultural de cada uno de los lugares en los que se ubica, recogió el Palacio de los Patos del siglo XIX y lo acompañó al XXI. El antiguo Palacio, reflejo de la pujante burguesía granadina urbana de la segunda mitad del siglo XIX, está rodeado por un jardín plantado de palmeras y magnolios que proporcionan una cortina vegetal al inmueble, donde así mismo se encuentra la fuente con cisnes que le da nombre al edificio.

El establecimiento representa una acertada combinación de dos edificios que se complementan: el Palacio de los Patos, una cuidada reconversión de un palacio de arquitectura clásica e industrial catalogado como Bien de Interés Cultural, y un edificio de nueva planta, moderno y transparente tras una majestuosa y sutil celosía de alabastro. Un cinco estrellas en el que la interacción entre la imponente arquitectura exterior de sus dos edificios y la elegancia contemporánea de sus interiores crean un espacio muy especial, que invita a la relajación y el descanso.

FUSIÓN DE ANTIGÜEDAD Y VANGUARDIA

El proyecto de reconversión del antiguo Palacio de los Patos en un Hospes de cinco estrellas por parte del equipo de Hospes Design tuvo tres objetivos. Uno era desarrollar una isla verde en pleno centro histórico de Granada; otro fue buscar el equilibrio entre los dos edificios, el viejo Palacio y el de nueva construcción, evitando una relación de competencia y potenciando una clara sensación de conjunto equilibrado. Y, por último, conseguir una relación sólida entre los dos edificios. Cada uno de los edificios debía absorber parte del otro y fusionarse en una misma experiencia. El antiguo palacio es un conjunto de curvas voluptuosas y sugerentes, con elementos impactantes como la barroca escalinata imperial o el techo de la suite presidencial enriquecido con pinturas, molduras y un decorado friso. El nuevo edificio, en cambio, presenta una estructura plana, de líneas rectas, en la que se refleja el espíritu del palacio tamizado en múltiples capas: la fachada de alabastro, que parece una celosía, oculta una segunda piel de cristal (unión de la fachada con el interior). Ambos edificios se abrazan a través de una vegetación a dos alturas: a ras del suelo, entre jardineras y fuentes que salpican frescura y sonido, y alzada, en una estructura de pérgolas que se convierten en un juego mágico de sombras y aromas. La escalinata en el nuevo edificio se erige como una expresión de formas orgánicas que contrastan con las líneas rectas y serenas del resto de los espacios: una sensual representación de la cómplice relación entre ambos edificios. El nuevo edificio va cambiando materiales y texturas. Una base sólida de mármol blanco de la cercana sierra Elvira y a medida que va subiendo, cristal y transparencias van cobrando protagonismo.

UN ITINERARIO PARA EL PLACER Y EL RELAX

El acceso de calle es directo al Palacio. Una vez en él, se desciende inmediatamente. El descenso conduce a un gran espacio de recepción, que se extiende públicamente en tres salas de reuniones y en el Spa. Es una comunicación bajo suelo entre el Palacio y las nuevas áreas (la comunicación a la altura del suelo se produce por el jardín árabe). Esa comunicación bajo suelo se transforma en un subterráneo inundado de la luz del propio jardín, que convierte a sus fuentes y acequias en lámparas acuáticas, que guían nuestros pasos desde el Palacio a las nuevas áreas. Desde el edificio moderno, no hay más vista, entre celosías, que el viejo Palacio. Prácticamente todas las habitaciones de la zona nueva miran al antiguo edificio. En ellas se busca descubrir el lujo a través del espacio, del silencio y de la luz; lejos de barroquismos y estridencias. Líneas rectas, simples y seguras. Las habitaciones tienen todas ellas un sello personal, alejadas de ambientes uniformes que en muchas ocasiones ofrecen otros establecimientos de lujo. En la parte antigua algunas conservan vestigios de su pasado, como la del rosetón; la del antiguo palomar, con techo abuhardillado y originales ventanas; la de la suite presidencial, con impresionantes techos y rebosante de la mítica luz granadina. Y todas ellas ofrecen un diseño naturista, mínimo y apaciguador con múltiples detalles que buscan mimar al huésped, como las sábanas de algodón egipcio de alta calidad o los kits de cosmética de esencias naturales.

En el BODYNA Spa & Sensations todo está pensado para el relax. Consta de una acogedora zona de baños compuesta por la sala caliente, la sala templada, la sala fría, la sauna seca, el área de musculación, los vestuarios y los aseos. Tanto el hall como los baños están inundados de la luz del propio jardín, que convierte sus fuentes y acequias en claraboyas acuáticas, ya que el techo es la base de cristal de las fuentes del jardín, lo que genera un espacio de luces y un movimiento de sombras muy sugestivo.

En el espacio destinado a masajes y tratamientos, la filosofía BODYNA apuesta claramente por los procedimientos manuales y personalizados, así como por la utilización de cosméticos naturales y de origen biológico. Todos los cosméticos han sido meticulosamente seleccionados para asegurar la máxima calidad de sus ingredientes y de sus formatos de presentación.

Otro capricho imprescindible que nos ofrece el establecimiento es el Senzone Restaurante Gastronómico, ubicado en la planta baja del nuevo edificio e integrado en el jardín. Es un espacio diáfano, con paredes de cristal y techo de madera. Nada perturba la degustación de los sabores locales dotados de texturas, colores y aromas sorprendentes. El Senzone fue seleccionado entre los cinco finalistas del prestigioso galardón “Restaurante Revelación” en el Certamen Gastronómico Madrid Fusión 2007. Su ubicación a ras del jardín y de los estanques es privilegiada, y su oferta gastronómica, enraizada en los productos naturales y genuinos de la zona, responde a las más actuales técnicas culinarias. Siguiendo a la autenticidad como hilo conductor, los ingredientes son todos ellos seleccionados por su inmediatez y frescura. El Senzone tiene entrada independiente desde la calle, a través del acogedor jardín del hotel. Dispone de capacidad para 45 comensales.

En el Senzone Lounge-Bar se puede tomar una copa o un aperitivo. Y como guiño de distinción, se retoma también la tradición de la merienda, servida a las cinco de la tarde, tea time, con un carrito de repostería y té presentado en magníficas teteras granadinas.