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Un dulce capricho
Di Ana Matellanes - Versione integrale dell'articolo su Bar Business Espaņa 26 (2 2009)

El mercado de las bebidas a base de cacao está experimentando un crecimiento notable en el canal Horeca, para el que las empresas ofrecen productos sanos y cómodos que presentan una gran versatilidad en la restauración
Sagrado y divino. Así era considerado el cacao hace más de 2.000 años cuando, según la leyenda, llegó a los hombres como regalo del dios Quetzalcoalt. Sagrado o no, hoy en día el cacao es un alimento muy popular, y son muy pocos los que pueden resistirse a la tentación de degustar este alimento divino.
Tradicionalmente el cacao ha sido un alimento preparado en bebida. Los mayas y los aztecas crearon la infusión del cacao, el “xocoalt”, y en Europa, cuando llegó tras el descubrimiento de América, se tomaba en forma líquida debido a que era básicamente un tónico reconstituyente. En el norte de Europa se preparaba frío, mientras que en España se tomaba caliente. Sólo muy posteriormente se comenzó a consumir y transportar en sólido a través de las tabletas y también en polvo.
En la actualidad el consumo de cacao de manera líquida es muy habitual. Los españoles somos golosos, y las bebidas a base de cacao forman parte de nuestra dieta cotidiana por sus numerosas propiedades y beneficios (energéticos, reconstituyentes, refrescantes...), existiendo variadas presentaciones: cacaos solubles, batidos de chocolate o cacaos a la taza. La restauración y hostelería no son ajenas a las posibilidades y usos de este producto, que se utiliza tanto líquido (en batidos, uno de los más demandados, o chocolates a la taza) o como ingrediente de postres y propuestas culinarias.
